Reflejos

Momentos de la ilusion

Publicado por Brinda Mair el 13 - diciembre - 2008 0 Comentarios

 

2005 0203Bolivia0125 1024x768 Chinkana, el oido de DiosChinkana – Isla del Sol – Lago Titicaca – Bolivia

La costa tenía la forma de una oreja que es visible desde la foto. A un costado se hallan las ruinas de un laberinto del periodo preincaico.
Al cuarto dia de trabajo el Espiritu nos trajo hasta aqui, donde la Revelacion se hizo presente: este lugar era el oido de Dios.
Un punto en el plano fisico donde la Tierra y el Cielo atraen el eco de mensajes de otras esferas, que replican en las almas de quienes estan abiertos y tienen espacio para recibir.

Cuenta la tradicion que aqui se recibian los mensajes de los dioses y los chasquis incaicos venian desde el Cuzco por tuneles secretos hoy desconocidos, hacia el lugar donde las virgenes del Solmoraban.

Alli fuimos a escuchar a Dios.
Hacer espacio fue la clave de los primeros dias. Fuertes trabajos personales y grupales precedieron a ese encuentro porque era necesario sacar a la luz lo que las diferencias de personalidades bloqueaban y que si permanecian al cuarto dia, el Espiritu y la Revelacion se negarian. Lo positivo fue que todos estaban predispuestos a sacar la oscuridad y para ello el Espiritu me indico un lugar. Una pequeña isla que apenas se divisaba desde la costa y que solo era albergada por aves y su estiercol tapizaba su superficie.

El Espiritu nos reunio alli al atardecer del segundo dia.

¿Acaso no hay mayor Justicia que la Oportunidad de ver fuera lo que se tiene dentro y en un sistema controlado como era esa isla en lugar de que esa basura interna se plasme en la vida diaria?
Si teniamos fuera nada mas que guano era que ese estiercol estaba dentro ¿no era una gran oportunidad para sacarlo y permitir luego que el agua del Lago donde los Tiahuanaku decian que el Sol y la Luna habian dado origen a la Humanidad, limpiara nuestra basura interna?? Nada mas justo.
Solo el tiempo lineal y el climatico nos corrian.
¿Por que? porque hay una creencia entre la gente de las islas. Si alguien cae al agua no lo rescatan porque creen que es el agua del lago quien cobra esa vida como tributo. A su vez, la temperatura del agua generaria una hipotermia que aun el mejor nadador no soportaria.

Nadie de los que alli estuvo, olvidara jamas esa pequeña isla ni el momento cuando el agua de la marea subia y amenazaba cubrir a las dieciseis personas que cada vez mas se apilaban en su centro, sacando a relucir lo que tenian dentro antes que el agua nos cubriera.

Los nativos de la Isla Amantani estaban alarmados por este “grupo de locos” que pidieron ser llevados a ese lugar al atardecer cuando la marea sube. Pese a sus logicos temores, respetaron nuestro deseo de permanecer alli en soledad hasta que se les indicara regresar a buscarnos y voluntariamente no regresaron a la costa sino que se quedaron a unos cincuenta metros de la isla en sus pequeñas barcas bajo un cielo que cada vez se cerraba mas, anunciando la proxima tormenta.

El agua comenzaba a crecer y a cubrir la isla. La noche se cerraba cada vez más. En el momento oportuno mis guías me indicaron regresar. Las barcas se acercaron en medio de la oscuridad atraídos por la luz de la unica linterna que teniamos. Unidos por nuestras voces y el pequeño foco de luz nos mantuvimos juntos, bote con bote mientras el ultimo de nosotros estuvo montado. La tormenta arreciaba y solo habia sobre nosotros un pequeño circulo de cielo profundo y claro del altiplano, que como una ventana a otro mundo parecia confirmarnos lo que sabiamos: que no estabamos solos.

En el momento de estar todos en el agua, esta se aquieto y ocurrio un hecho increible que solo quien estuvo sabe que digo la verdad, en instantes o al menos asi nos parecio a los presentes, mientras estabamos atentos a que todos los botes se tocaran para partir todos juntos de la isla ya casi cubierta por la marea, las barcas tocaron el muelle del puerto.
Habiamos llegado sin haber partido. Era como si no nos hubiesemos movido, pero ya habiamos llegado con total seguridad.
Pruebas de Fe que solo existen para quienes no necesitan pruebas y que solo los moviliza la Fe de saber que es posible.

Esa fue la antesala de Chinkana, el oido de Dios.
Brinda Mair

Categorias: General, Viajes

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